Lic. Carlos MAZZOLA[1]

Resumen

El totemismo ha sido señalado tanto por Durkheim como por Freud, como la expresión primaria de las religiones, las cuales contienen a su vez el modelo de la vida social. Por ello realizamos un análisis comparativo entre ambos autores para explicitar sus coincidencias y divergencias,  poniendo especial atención en el rol que brindan al totemismo en la relación individuo – sociedad.

Abstract

As much Durkheim as Freud the totem has been pointed out like the primary expression of religions, which contain the pattern of the social life. For this reason we carry out it between both a comparative analysis to explain their coincidences and divergences. We pay special attention on the role that the authors bring to the totem in the relationship individual – society.

Introducción

La comparación de Durkheim y Freud en torno al tema de totemismo tiene el propósito de dilucidar convergencias y divergencias sobre una realidad que ambos plantean como esencial a la construcción del mundo social y cultural.

Entienden que en el totemismo se encuentran los parámetros esenciales que se continuarán en la religión y que dichas características armonizan el vínculo entre el individuo y su comunidad.

El análisis se efectúa sobre sus obras centrales que realizan en torno a esta temática:  Tótem y Tabú en Freud, y Las formas elementales de la vida religiosa (FVR) en Durkheim, que surgen en forma casi simultánea, 1912 la de este último y 1913-1914 la de Freud.

Los principales autores sobre los que ambos basan su labor son los mismos: Taylor,E.B.  Roberson Schmit,  Herbert Spencer y  Frazer, J.G sobre todo este último quien en 1910 publica una voluminosa obra sobre historia de las religiones.

La explicación dada sobre la necesidad que da origen al totemismo es fundamental al aporte general que realizan. Sostienen que el  totemismo surge desde el individuo para Freud y desde la comunidad para Durkheim. Y vinculado a ello, la función que cumplirá será la de integrar a los miembros a su comunidad en uno, y colaborar en la resolución de una tensión en el individuo, en otro.

El análisis de los conceptos de integración y tensión nos remitirá, por vincularse con estos, a otros como los de isomorfismo y dualidad.

Para realizar esta tarea procederemos primero por analizar a Freud, posteriormente lo haremos con Durkheim y por último realizaremos las conclusiones.

El Totemismo según Sigmund Freud

Aun a riesgo de ser esquemáticos, entendemos que la tesis central del totemismo puede sintetizarse de la siguiente manera:

Fruto de un suceso ambivalente que genera tensión en los protagonistas, se realiza una proyección de la cual se crea el tótem.

Los conceptos de ambivalencia y proyección son los que de manera excluyente  monopolizan la explicación del totemismo.

La noción de ambivalencia[i] en Freud, si bien no es idéntica a las de dualismos conocidos[ii] no deja por ello de estar sustentada en una división de dos principios.

La proyección[iii] en cambio, requiere del reconocimiento explícito o implícito de la existencia de isomorfismos[iv] .

La situación ambivalente se da al interior del individuo mientras que la proyección se produce por una situación isomórfica entre el interior con el exterior del sujeto, la que culmina con una creación del mundo social: El Tótem.

Para abonar esta audaz teoría, que implica que lo social es fruto de una tensión individual Freud recurre a generalizar estos procesos ambivalentes e isomórficos.

Sobre  el supuesto de que en algunos planos se puede realizar extrapolaciones debido a una estrecha similitud ontológica, es que observaciones realizadas en la clínica psicoanalítica sirven para entender a las culturas primitivas. Esta labor analítica se produce en los niños y neuróticos. Es decir, niños, neuróticos y primitivos comparten análogos procesos psíquicos.

Para Freud, es sobre la hipótesis de la existencia de que el hombre en sus albores se organizaba en hordas de manera idéntica a las descriptas por Darwin sobre los gorilas, que sucede un horrendo crimen que dará origen no solo al totemismo sino a todo el orden social.

En dichas hordas el gorila macho se apropiaba de todas las hembras y expulsaba a sus hijos machos, negándoles así la satisfacción de sus instintos; pero los humanos van más allá y:

“ Los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron al padre y devoraron su cadáver, poniendo así un fin a la existencia de la horda paterna. Unidos, emprendieron y llevaron a cabo lo que individualmente les hubiera sido imposible… al devorarlo se identificaban[v] con él y se apropiaban una parte de su fuerza. La comida totémica, quizá la primera fiesta de la Humanidad, sería la reproducción conmemorativa de este acto criminal y memorable que constituyó el punto de partida de las organizaciones sociales, de las restricciones morales y de la religión  (Freud, 1997,: 143-144)

A partir de observaciones realizadas en el psicoanálisis se sostiene que el animal totémico es, en realidad, una sustitución del padre, con lo que  se armoniza la contradicción de que estando prohibida su muerte en época normal se celebre como una fiesta su sacrificio y que después de matarlo se lamente y llore su muerte.

El crimen, por ello, despierta en sus protagonistas un dualismo afectivo:

 

“La actitud afectiva ambivalente, que aún hoy en día caracteriza el complejo paterno en nuestros niños y perdura muchas veces en la vida adulta, se extendería, pues, también al animal totémico considerado como sustitución del padre. Confrontando nuestra concepción psicoanalítica del tótem con el hecho de la comida totémica y con la hipótesis darwiniana del estado primitivo de la sociedad humana, se nos revela la posibilidad de llegar a una mejor inteligencia de estos problemas y entrevemos una hipótesis que puede parecer fantástica, pero que presenta la ventaja de reducir a una unidad insospechada series de fenómenos hasta ahora inconexas”. (Freud,1997, :143)

Es a partir de este suceso que Freud va a ir edificando un conjunto de explicaciones que sirven para abonar esta hipótesis, las cuales tendrán como constante desarrollarse sobre la existencia de una dualidad (sentimiento ambivalente que genera tensión, y una proyección que se produce en torno a la constatación de una realidad isomórfica).

Odio y amor al padre constituyen los dos sentimientos primordiales a los que habrá que añadir un profundo remordimiento que surge a partir de la muerte. Surge así la conciencia de culpa, la que alcanzara el estatuto de imperativo categórico[vi]en tanto que aparecerá la autoridad como conciencia moral.[vii]

El poder del padre muerto es mayor al que poseía con vida, por lo que sumado a la culpa se produce un efecto retroactivo que denomina«obediencia retrospectiva» con lo cual los protagonistas rehúsan a recoger los frutos de su crimen, evitando el contacto sexual con las mujeres, accesibles ya para ellos.

En este hecho surgen dos prohibiciones capitales: El tabú del incesto que dará origen a la exogamia y el tabú de alimentarse[viii] – proteger, no matar – al animal totémico el que dará origen a la religión. Freud encuentra un exacto paralelismo con las dos prohibiciones fundantes del complejo de Edipo (la posesión de la madre y la muerte al padre).

Esto no invalida que Freud pueda visualizar un importante papel práctico en la prohibición del incesto, porque posee también un importante contenido útil ya que la necesidad sexual, lejos de unir a los hombres, los divide. Los hermanos, luego de matar al padre, tenían que convertirse en rivales al tratarse de la posesión de las mujeres, lo que hubiera tirado por tierra la nueva organización.

En cuanto al origen de la religión, esta se produce por el reemplazo del padre por el tótem ya que el animal totémico significaba a los hijos la sustitución natural y lógica del padre y la actitud que una necesidad interna les imponía con respecto al mismo, expresaba algo más que la simple necesidad de manifestar su arrepentimiento.

La constatación isomórfica va más allá del reconocimiento de dos situaciones en algún aspecto idénticas, la cual serviría para explicar la reaparición en otro tiempo, en otras culturas y bajo distinta forma de los mismos sentimientos duales. La sustitución del padre por un símbolo  – el tótem – pone en marcha no sólo un mecanismo de defensa sino además un mecanismo creador del mundo social que Freud denomina «proyección»; la que surge como una respuesta a la tensión generada por dos sentimientos ambivalentes como es el caso de dolor y satisfacción que despiertan la muerte del padre:

“ El proceso termina más bien con la intervención de un mecanismo psíquico particular, designado habitualmente en el psicoanálisis con el nombre de proyección…  la proyección sirve para resolver un conflicto afectivo, misión que desempeña igualmente en un gran número de situaciones psíquicas conducentes a la neurosis. Pero la proyección no es únicamente un medio de defensa. La observamos asimismo en casos en los que no existe conflicto. La proyección al exterior de percepciones interiores es un mecanismo primitivo al que se hallan también sometidas nuestras percepciones sensoriales y que desempeña, por tanto, un papel capital en nuestro modo de representación del mundo exterior”. (Freud,1997, :.68-69)

El haber trazado este puente entre el mundo interior y exterior, le posibilita tender otras similitudes entre el mundo particular y colectivo:

“Nuestra comparación entre el tabú y la neurosis obsesiva revela ya las relaciones existentes entre las diversas formas de neurosis y las formaciones sociales y, al mismo tiempo, la importancia que presenta el estudio de la psicología de las neurosis para la inteligencia del desarrollo de la civilización. Las neurosis presentan, por una parte, sorprendentes y profundas analogías con las grandes producciones sociales del arte, la religión y la filosofía, y, por otra, se nos muestran como deformaciones de dichas producciones. Podríamos casi decir que una histeria es una caricatura de una obra de arte, que una neurosis obsesiva es una caricatura de una religión y que un delirio paranoico es una caricatura de un sistema filosófico deformado”. (Freud,1997, :.78)

Pero como hemos señalado la proyección aparece para aliviar la tensión que produce la dualidad emocional. Esta estructuración dual se manifiesta incluso en los modos en que los primitivos se representan y distinguen lo material de lo inmaterial, cuerpo-alma[ix].

En síntesis, podemos señalar que el mundo social es una creación-consecuencia, tanto de una conciencia de culpa de donde emerge la religión, como así también del deseo incestuoso sobre el que se constituye la moral; con lo cual las realizaciones sociales tienen su origen y cumplen la función de remediar la tensión de conflicto individual.

Las formas elementales de la vida religiosa (FVR): Emile Durkheim

La preocupación de Durkheim por el totemismo viene de considerar análogamente a Freud, que lo primitivo es lo original y simple en donde se preserva la esencia de los hechos; con el transcurso del tiempo se van trasformando los aspectos fenoménicos, pero no los esenciales. El totemismo en consecuencia, es la religión original y simple de los primitivos y se encuentra plasmado allí, lo que intentará conocer la sociología de la religión.

Existe en Durkheim una preocupación por demostrar por qué la religión es un fenómeno esencialmente social y por consiguiente objeto de la sociología. En este sentido antes de la aparición de su obra culmine (FVR 1912) había destacado tres elementos importantes y propios de la dimensión social que son consecuentemente los aspectos fundamentales de la religión, a saber: el carácter obligatorio, regulador y constructivo (Ramos R.1992):

“El derecho y la moral tienen por finalidad asegurar el equilibrio de la sociedad, adaptarla a las condiciones ambientales. Tal debe ser también el papel de la religión. Si pertenece al campo de la sociología es en tanto que ejerce sobre la conducta una influencia reguladora” (Durkheim, 1980 : 67)

Es una constante del trabajo de Durkheim, a partir de una convicción metodológica, la importancia atribuida a la definición del fenómeno en estudio. En ella no sólo sintetiza el planteo central que desarrollará luego sobre el tema sino que además refleja en la misma, su concepción tanto metodológica como conceptual; ya que existe una homología lógica entre lo que se considera social y el modo de proceder científico o bien entre los objetos de la sociología y los métodos de la misma. En la elaboración de la definición esto se refleja claramente, ya que en ella se realiza un importante esfuerzo por establecer manifiestamente cual es el objeto a estudiar. Para lo cual se procederá, por medio del análisis comparativo, en rescatar los aspectos comunes y se desestimaran las variaciones. Lo que permanece invariable está la esencia del fenómeno, y ello es lo social.

En el estudio de las religiones no se escapa a la búsqueda de la definición. Por ello se estiman aspectos accidentales que las mismas dispongan de una o varias deidades, que expliquen el origen del mundo e incluso que se las identifique como aquella actividad que se ocupa de lo sobrenatural (Giddens, 1998. : 551-552)

La religión es considerada en un principio por Durkheim como una acción colectiva (no individual) que le sirve a la comunidad para adaptarse al medio (Durkheim 1980). Son razones prácticas las que determinan la aparición de los dioses. No obstante deberán transcurrir unos años más para plantear acabadamente su tesis: “La religión es algo esencialmente social” (Durkheim 1993) Es decir, lo social no es un aspecto, sino que es la esencia de la religión, la cual tendrá por función integrar los miembros de la comunidad.

La integración social es necesaria para los individuos porque éstos no sólo se enriquecen de lo social sino que perecerían sin ésta; lo que nos hace esencialmente humanos es precisamente éste carácter (Smelser-Warner 1982).

La función social de la religión sirve para reforzar la solidaridad,  imprescindible en una comunidad que desee preservarse integrada, lo cual se logra a partir de una homogeneidad cognoscitiva y moral. La construcción de un tipo común del cual no quepan desviaciones.

Este aspecto de integración con lo social es lo que caracteriza la definición dada en 1899:

“Los llamados fenómenos religiosos consisten en creencias obligatorias conectadas con practicas definidas que se dirigen hacia los objetos definidos en tales creencias. En cuanto a la religión, se trata de un conjunto más o menos organizado y sistematizado de fenómenos de este tipo… En ella el pensamiento y la acción se encuentran estrechamente unidos… Todo lo que es obligatorio es de origen social… no existe por encima del individuo más potencia que la del grupo a la que pertenece. Para el conocimiento empírico el único ser pensante por encima del hombre es la sociedad”  (Durkheim 1969 :159-160)

No obstante es pertinente señalar que éste planteo aparentemente reduccionista de la religión a lo social llega, en las FVE, a un punto que parece invertirse, porque la religión se constituirá en la institución primordial de la vida social. Por ello todo es explicable desde la religión, la exogamia, el incesto, la moral, la aparición de la propiedad privada, los contratos, etc. Como señala Poggi (1971) la religión será la institución Proto-institucional. (o meta-institución) Institución primaria que resume y reproduce toda la vida social. Difiere incluso con Marx sobre la tesis que señala a lo económico como la institución central:

“Es incuestionable que en los orígenes el factor económico es rudimentario, mientras que la vida religiosa tiene un desarrollo exuberante y lo invade todo”. (Durkheim, 1980 : 650)[x]

En esta obra, no sólo rescata el papel institucional de la creencia sino que establece como punto de partida la distinción entre lo sagrado y lo profano sobre la que emergerá la religión; es por ello que en 1912 la define así:

“Una religión es un sistema solidario de creencias y de practicas relativas a las cosas sagradas, es decir separadas, interdictas, creencias y practicas que unen en una misma comunidad moral, llamada Iglesia, a todos aquellos que se adhieren a ella”. (Durkheim 1982:40)

Es claro que la función social no es dejada de lado, ya que lo social sigue ocupando un lugar esencial en la conceptualización de la religión.

La sociedad es desde el punto de vista lógico el todo que comprende todas las cosas, la clase suprema que contiene a todas las otras clases. El todo implica a la sociedad que es lo esencial y la parte se representa por los individuos que considerados aisladamente son accidentales.

Si se le quita al hombre la lengua, las ciencias, las artes, las creencias morales, queda degradado al rango animal. Los atributos característicos de la naturaleza humana provienen  de la sociedad. Pero, por otro lado, la misma no existe ni vive más que en y por los individuos; es por esta razón que se produce una relación circular entre los dioses y sus fieles ya no sólo los hombres requieren de las divinidades sino estas  también de aquél.

No puede haber sociedad que no sienta la necesidad de conservar y reafirmar a intervalos regulares, los sentimientos e ideas colectivas que le proporciona su unidad y personalidad.

El modo de recrear y mantener vivo al espíritu de la comunidad requiere de reuniones en las que los individuos estrechamente unidos, reafirmen en común sus valores, sentimientos; de ahí la existencia de ceremonias que, por su objeto, por los resultados a que llegan, por los procedimientos que emplean, no difieren en naturaleza de las ceremonias propiamente religiosas.

Lo que varía son las formas en que se encarna ese sentimiento. El animal totémico no inspira sentimientos religiosos por el hecho de tener un determinado aspecto o una determinada propiedad, sino que los mismos provienen precisamente por tratarse de una encarnación de la comunidad.

Como decíamos, en las FVR aparece la distinción de dos tipos de realidades: la sagrada y la profana.

Lo sagrado, es la esencia de lo social, si bien va cambiando de forma no por ello pierde su carácter fundamental, dada la función de integración que permanece constante a lo largo de la historia de la humanidad[xi].

Lo que caracteriza lo sagrado y lo profano es que no pueden mezclarse entre sí. Sobre la base de la necesidad de separación se funda un sistema de interdicciones. La vida ordinaria, cotidiana, supone prácticas como comer, cazar, trabajar, etc. las cuales deben separarse de la vida sagrada. Por ello en los cultos se realizan ayunos, se descansa determinados días, se practica el celibato, se realizan ritos y crean espacios e instituciones especificas que tienen a mantener esta separación:

“ Cuando los Australianos, diseminados en pequeños grupos, cazan o pesca, pierden de vista todo lo que concierne a su clan o a su tribu: no piensan más que en conseguir la mayor cantidad posible de piezas. En los días de fiesta, por el contrario, tales preocupaciones se eclipsan obligatoriamente; al ser esencialmente profanas, quedan excluidas de los periodos de tiempo sagrados. Son las creencias comunes, las tradiciones comunes, los recuerdos de los ancestros, el ideal colectivo que éstos encarnan, lo que ocupa entonces su pensamiento; en una palabra, son las co

Durkheim distingue e integra lo que denomina culto negativo (abstenciones) y culto positivo (realizaciones). Existen diversas prácticas o ritos que se orientan desde estas dos dimensiones cuyo propósito será mantener viva la comunidad, para lo cual se requiere que sus miembros estén integrados y se disciplinen a ella; mediante los sentimientos de respeto y veneración, los que promueven acciones de sacrificio y gratitud

Los ejes de integración y la regulación social, conforman los dos polos principales de la solidaridad social[xii].

Esta integración se traduce también en lo que  Ramos considera la homología entre la religión y la moral en tanto que se comparte una misma actitud, de acercamiento y distancia, de amor y deseo por una parte pero también de respeto.

En el ritual del intichiuma[xiii] sintetiza estas dos expresiones:

“ …el sacrificio se compone de dos elementos esenciales: un acto de comunión y un acto de oblación[xiv]. El fiel comulga con su dios al ingerir un alimento sagrado, y al mismo tiempo, hace una ofrenda a ese dios.” (Durkheim 1992: 318)

En síntesis, Durkheim ve en el totemismo lo esencial de todo el sistema religioso, el cual podrá ir cobrando diversas formas a lo largo de la historia pero preservará estos aspectos primordiales que hemos señalado.

CONCLUSIONES: CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS

La función que cumple la religión en Durkheim es  integrar y regular a los miembros de la comunidad. En Freud en cambio, se trata de un recurso creado por la conciencia para alivianar una tensión.

Para ambos, la religión aparece regulando y armonizando el vínculo entre lo individual y lo colectivo, pero uno sitúa la necesidad y por consiguiente el origen en el individuo, mientras que el otro la ubica en lo social.

Desde el punto de vista lógico – metodológico ambos parten de la premisa que en las comunidades primitivas se encuentra la esencia o la matriz originaria de las religiones, la que permanecerá inmutable a las variaciones históricas.

Desde ésta misma perspectiva podemos decir que la dualidad es considerada por ambos el punto o sustento de creación: La ambivalencia de emociones contradictorias origina una tensión que deberá resolverse; fruto de esta resolución emerge la religión en Freud. La dualidad establecida entre lo sagrado y lo profano en Durkheim, marca una incompatibilidad de dos realidades sobre la que se sustenta la religión.

En este mismo plano podemos señalar también, una continuidad isomórfica entre las esferas individuales y sociales, estableciendo una diferenciación jerarquía en el individuo para Freud, y en lo social en Durkheim.

Mas allá del énfasis y dirección puesto en una y otra dimensión (individual – social),  la interacción y unión entre ambas es ineludibles. Durkheim establece este vínculo señalando como paradigmático los rituales, en donde el sacrificio individual y la participación de la vida comunitaria, se sintetizan en un mismo acto. Y Freud lo establece en la relación entre los dos tabúes: de incesto y de alimentación.

Es precisamente esta relación la que sustenta una estrecha unión, que existe para ambos entre la religión y la moral.

Concebir lo sagrado como fuente de autoridad social, según Durkheim, nos lleva consecuentemente a tender una similitud con la idea freudiana de  autoridad paterna. Uno y otro asimismo, reconocen que  la autoridad es representada en el tótem.

A modo de aporte crítico entendemos que estos planteos poseen un importante valor histórico, pero requiere por un lado, rever la dimensión universal que ambos encontraron en los caracteres esenciales del totemismo y por otra parte, resulta imprescindible admitir la especificidad de la conciencia individual como temática propia de la disciplina psicológica y el mundo social como área especifica de la sociología.

En este último sentido ni Durkheim ni Freud, ambos deudores de los aportes de Frezer, pudieron profundizar una brillante idea expuesta por éste,[xv][2] que apunta a rescatar precisamente, la especificidad de las dimensiones biológicas, psicológicas y sociales. Dice al respecto:

“No acertamos a ver por qué un instinto humano profundamente arraigado habría de necesitar ser reforzado por una ley. No hay ley para ordenar al hombre que coma y beba o para prohibirle introducir sus manos en el fuego.  Los hombres comen, beben y mantienen sus manos lejos del fuego instintivamente, por temor a los castigos naturales y no legales que se atraerían conduciéndose en contra de su instinto. La ley no prohíbe sino aquello que los hombres serían capaces de realizar bajos el impulso de algunos de sus instintos. Lo que la Naturaleza misma prohíbe y castiga no tiene necesidad de ser prohibido y castigado por la ley. Asimismo podemos admitir sin vacilación que los crímenes prohibidos por una ley son crímenes que muchos hombres realizarían fácilmente por inclinación natural. Si las malas inclinaciones no existieran, no habría crímenes, y si no hubiera crímenes, no habría tampoco necesidad de prohibirlos. De este modo, resulta que en lugar de deducir de la prohibición legal del incesto la existencia de una aversión natural hacia el mismo, deberíamos más bien deducir la de un instinto natural que impulsara al incesto, admitiendo asimismo que si la ley reprueba este instinto, como tantos otros instintos naturales, es porque los hombres civilizados se han dado cuenta de que su satisfacción habría de ser perjudicial desde el punto de vista social” (Freud, S. 1997: 126)

BIBLIOGRAFÍA

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  • Smelser N. Y Warner S.(1982):Teoría sociológica. Análisis histórico Formal. Espasa – Calpe S.A. Madrid. España.
  • 1- Docente. Facultad de Ciencias Humanas/ UNSL
  •  [2] La misma es transcripta por Freud  para fundamentar su posición de lo instintivo y natural  de los impulsos incestuosos.

NOTAS

  •  [i] Entendemos por ambivalencia a: “Tendencia afectiva en dos sentidos opuestos, como sucede, por ejemplo, con los sentimientos de atracción y repulsión (Bleuler), o de amor y odio (Freud), dirigidos hacia el mismo objeto o persona. En el psicoanálisis en general, la ambivalencia tiene su origen en el desarrollo de la libido, sobre todo como resultado de la solución dada al complejo de Edipo.” (Morató y Ruis 1996)
  •  [ii] del griego: dyas, el primer número par, que representa la indeterminación y que, junto con el primer impar,  en, el uno,  da origen a toda la serie de números naturales, según los pitagóricos) En general, la tendencia (simplificadora) a suponer que las cosas se explican por la existencia de dos principios, irreductibles el uno al otro, y no por uno (monismo) o por muchos (pluralismo). Existen sistemas filosóficos y concepciones del mundo construidos a partir de este supuesto, o que le otorgan un papel importante. Así, el mazdeísmo persa, religión fundada por Zoroastro, que profesa un dualismo ético presidido por  Ormuz y Ahrimán, y el  maniqueísmo, que admite el principio del bien y el del mal, o la Luz y la Oscuridad; el dualismo de  Platón, que afirma la existencia de dos mundos, el visible y el inteligible y, sobre todo, la interpretación que del hombre hace Descartes, como compuesto de dos sustancias irreductibles, mente y cuerpo, tan propia del pensamiento occidental y que ha llevado históricamente a los problemas de la relación mente-cuerpo. Dualista también, en realidad, ha sido la primera interpretación de la naturaleza física hecha por los presocráticos, que explican la capacidad de cambio  por la oposición de cualidades opuestas de la materia, como son caliente-frío, seco-húmedo, y, en particular,  por los pitagóricos, que fundamentan su física en la oposición dual entre lo ilimitado y lo que limita, con un notable parecido al dualismo del yin-yang. ( Morató y Riu 1996).
  •  [iii] Proyección  (del latín projectio, de projicere, lanzar hacia delante, salir fuera) Este término fue introducido en el psicoanálisis por Sandor Ferenczi para nombrar un proceso de deslocalización, o un desplazamiento desde el interior hacia el exterior, que tiene como misión actuar como un mecanismo de defensa. De esta manera designa el proceso inconsciente de desplazamiento de impulsos instintivos, faltas, culpas o sentimientos, propios de un sujeto, pero que éste no puede asumir como propios, y los atribuye a otras personas, a situaciones externas o a objetos. Desde esta perspectiva Feremczi lo considera opuesto a la introyección (del latín introicio, «lanzar hacia dentro»)
  • Según el punto de vista de la economía psíquica de Freud, se trata de evitar inconscientemente una sobreexcitación interna, atribuyendo a algo exterior la causa de esta sobreexcitación. Este mecanismo de defensa aparece generalmente en las fobias y en las paranoias. Freud mismo consideraba la religión como fruto de este mecanismo de desplazamiento, por el cual la humanidad proyecta fuera de sí sus anhelos y frustraciones y atribuye a un ser exterior todos los atributos que desearía poseer. En este sentido dicha noción mantiene una cierta relación con la de alienación. Por otra parte, también aparecen formas de proyección en actitudes racistas o xenófobas en las que el racista proyecta sobre algún grupo étnico características que, aun estando presentes en él mismo, se niega a reconocer en sí mismo. Jung considera que la proyección se basa en la identificación arcaica entre sujeto y objeto, y aparece en un proceso de disolución del sujeto para identificarse plenamente con el objeto, y distingue entre una proyección pasiva, que es un proceso inconsciente automático, y la proyección activa, que aparece en la transferencia y en la empatía.
  • Esta noción está también en la base de la llamada psicología proyectiva y en los tests proyectivos, en los cuales un sujeto ha de interpretar dibujos u otros materiales que son ambiguos, y al hacerlo proyecta sus estados de ánimo, sus fobias y, en general, diversos aspectos de su personalidad, de forma que a través del estudio de estas interpretaciones el psicólogo puede acceder a los estados mentales del sujeto.
  • En las concepciones gnoseológicas sensualistas, como la de Condillac, por ejemplo, es la referencia de la sensación al objeto, o la atribución de las cualidades sensibles que tienen lugar en los sentidos a los objetos externos, de forma que mediante este acto mental de atribución se localizan en el espacio circundante las sensaciones que se producen en nuestros órganos sensoriales. ( Morató y  Riu.1996)
  •  [iv] isomorfismo  (del griego,  isos, igual, y: morphé, forma, estructura) En lógica y en matemáticas indica las relaciones homogéneas entre dos o más términos consistente en la correspondencia entre término y término (aplicaciones biyectivas). Se aplica esta terminología en la teoría de grupos cuando, dado un grupo, cada uno de sus elementos (x1, x2, x3, etc.) es sustituido a partir de un modelo definido por los elementos de otro grupo. En general, designa la propiedad de los sistemas que tienen la misma estructura. Un sistema, A, tiene idéntica estructura que otro, B, con lo que A y B son isomórficos o isomorfos, si y sólo si existe una correspondencia uno-a-uno entre las propiedades de A y B, de modo que a cada elemento de A corresponde uno y sólo uno en B. Por ello, dos sistemas isomórficos tienen igual número de elementos, es decir, poseen igual cardinalidad. La noción se aplica, por ejemplo, a una teoría científica y al modelo o interpretación y representación de dicha teoría. De manera semejante puede decirse que un mapa es isomorfo al terreno que representa. En la historia de la filosofía se ha utilizado esta noción para afrontar el problema de la relación entre una entidad «real» y una entidad «representada» y, en particular, para estudiar las relaciones entre pensamiento, lenguaje y realidad. Así, Wittgenstein defendió una teoría de un cierto isomorfismo entre lenguaje y realidad.
  • En glosemática indica la semejanza estructural entre los aspectos fónicos y semánticos de una lengua. ( Morató y Antoni Martínez Riu.1996)
  •  [v] [v] Ésta al igual que las próximas palabras o frases en negritas son de nuestra autoría.
  •  [vi] Concepto que toma de Kant. Se puede profundizar este salto realizado por Freud en  Sanz, F.R (2001)
  •  [vii] La relación de la conciencia de culpa, con la autoridad paterna, la moral, y el superyo, se puede constatar en la siguiente cita: “El superyo conservará el carácter del padre, y cuanto mayores fueron la intensidad del complejo de Edipo y la rapidez de su represión ( bajo las influencias de la autoridad, la religión, la enseñanza y las lecturas), más severamente reinará después sobre el yo como conciencia moral, o quizá como sentimiento inconsciente de culpabilidad.”( Freud, S. 1993: 2714)
  • [viii] La famosa comida totémica encuentra su explicación, también en una supuesta practica isomórfica: “ La frase hebrea con la que se reconoce el parentesco de tribu dice: «Tú eres hueso de mis huesos y carne de mi carne. » Kinship significa, pues, formar parte de una sustancia común. De este modo, la kinship no aparece fundada únicamente en el hecho de ser el individuo una parte de la sustancia de la madre de que ha nacido y de la leche que le ha alimentado, sino que se adquiere o se refuerza posteriormente por la absorción de alimentos, con los que el sujeto mantiene y renueva su cuerpo. Participando de una comida con la divinidad, se expresaba la convicción de que se era de la misma sustancia que ella… “  (Freud. 1997. :137)
  •  [ix] “ Esta dualidad primitiva -para servirnos de la expresión de Herbert Spencer – es ya idéntica a aquel dualismo que se manifiesta en la corriente diferenciación de cuerpo y alma y cuyas indestructibles expresiones verbales reconocemos en la descripción del furioso o del demente como hombre que está «fuera de sí» o que «no está en sí» “. (Freud, 1997,:.96)
  •  [x] A pesar de este planteo, Durkheim no pretende enarbolarse con corrientes restauradoras del orden religioso porque sin duda ha transcurrido y se ha extendido el espíritu de la ilustración; no obstante, se trata de saber si todo lo que hay de esencial en lo religioso puede expresarse en términos laicos. Es decir se debe hallar el equivalente expresivo-funcional (Ramos 1992. Ibíd. :XIX) La necesidad de integración social requiere que los ciudadanos posean una misma meta y una misma fe. Y éste sustituto o equivalente será según Durkheim el ser humano, porque la secularización no significa la desacralización del mundo, ya que la religión es tan sólo una expresión histórica de lo sagrado que no lo agota.
  •  [xi] Argumentación que Popper (1973) denominó esencialismo metodológico.
  •  [xii] En el Suicido, obra que es anterior a las FVR, Durkheim ya había argumentado sobre dos  dimensiones fundamentales de la vida social: la integración y la regulación. En la tipología de suicidios que elabora: altruista y egoísta por un lado y fatalista y anómico por otro, las dos primeras son desviaciones de la  integración y las segundas de la regulación.
  •  [xiii] Forma parte de lo que Durkheim denomina culto positivo, dado que no consiste en un sistema de mera prohibición sino en realización de acciones. El intichiuma son rituales de fertilidad.
  •  [xiv] Oblación se define como sacrificio y ofrenda (Diccionario manual Sopena 1967). Y son los dos sentidos los que juega aquí.
  •  [xv] La misma es transcripta por Freud  para fundamentar su posición de lo instintivo y natural  de los impulsos incestuosos.
El totemismo en Durkheim y Freud

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