RESUMEN

La década del 90 se caracterizó a nivel mundial por grandes transformaciones territoriales, una de las consecuencias más evidentes de la globalización.

Las grandes ciudades fueron escenarios de grandes cambios.

En Buenos Aires áreas con un alto valor rentístico fueron objeto de grandes inversiones. Es el caso de Puerto Madero, la costa del Río de la Plata. etc.

Si bien existió un discurso público acerca de la concurrencia de lo público y lo privado, en los hechos la supremacía de lo privado fue una constante en estas intervenciones.

El caso del proyecto del Abasto es revelador de la ausencia de lo público en la definición de estas transformaciones, ya que se realizó en un área de la ciudad degradada urbanísticamente y donde un importante componente de la población vive en condiciones precarias: casas tomadas, inquilinatos, pequeñas “villas” ubicadas en terrenos baldíos.

Más allá del discurso de “ recuperación” no hubo una política del gobierno local con respecto al desplazamiento de la población, ni tampoco con respecto a la infraestructura urbanística del barrio. Sin embargo, el Abasto dejó de ser un territorio “invisible” para el resto de la ciudad, como consecuencia de la gran atracción que ejerce el shopping y el hipermercado contiguo.

Se producen profundas transformaciones en la vida cotidiana de los habitantes.

ABSTRACT

The nineties were characterized at world level by their territorial transformation, one of the most evident consequences of globalization. Great cities were scenery of important changes. Areas with high value in Buenos Aires, such as Puerto Madero in the coast of Rio de la Plata River, were object of great investments.

Although there was a public speech about the concurrence of public and private, the facts showed a predominance of the private in these interventions.

The case of Abasto project revealed the absence of the public in the definitions of these transformations. The Abasto was reformed in a degraded urban city area where an important part of the population lives in precarious conditions: “taken” houses, tenancies, and shanty towns.

Beyond the “recovery” speech, there was no local government policy about the displacement of the population, neither about the urban infrastructure of the area. However, the Abasto was not an “invisible” territory for the rest of the city any more, because of the great attraction the shopping and the supermarket next to it, have. Important transformations were produced in the daily life of inhabitants.

Presentación

Este trabajo tiene como objetivo recuperar las singularidades del proceso de transformación del barrio del Abasto a partir de la inauguración del shopping, en una perspectiva que inscriba el proceso en los cambios globales que se produjeron en la ciudad de Buenos Aires en los ´90.

El supuesto que lo orienta es que se ha producido sólo una “recuperación” fragmentaria de este barrio, consecuencia en gran medida de un modelo de intervención donde el papel del poder público se remite en la gestión a la facilitación de los emprendimientos privados, sin existir ninguna medida orientadora ni neutralizadora de los efectos negativos de estos emprendimientos.

La década pasada se caracterizó a nivel mundial por las grandes transformaciones territoriales, uno de los resultados más evidentes de la globalización.

En las ciudades ésto significó grandes inversiones en renovación y recuperación de barrios, siendo el ejemplo más paradigmático la ciudad de Barcelona, sobre todo a nivel local, como modelo de referencia en el discurso técnico y político.[ii]

Una mirada superficial sobre lo producido en Buenos Aires en esa década no haría más que encapsular su modernización en un proceso global, opacando las singularidades de su desarrollo.

De alguna manera, podríamos circunscribir este proceso entre dos acontecimientos urbanos: Puerto Madero y Abasto. Más allá de lo temporal, este corte permite entender el espejismo de una presunta modernización urbana al estilo europeo.

La concreción de Puerto Madero a principios de la década del ´90 fue realmente exitosa, tanto para la opinión general como para la opinión de urbanistas y arquitectos, transformándose en la postal más emblemática para la representación de la modernización de

 Buenos Aires, como lo señalan Gorelik y Silvestri( 2000)

Este éxito hace que se opaque de alguna manera la lógica de su producción, ya que permite la analogía fácil con las transformaciones producidas en ciudades europeas y algunas americanas (como Boston).

Un análisis más fino permite ir perfilando las diferencias, sin por eso negar, desde el ángulo desde el cual el proyecto fue planteado, el éxito del emprendimiento.[iii]

Como lo expresan Gorelik, Silvestri en la obra citada:

“ La diferencia en todo caso con algunas de las principales ciudades del mundo es que en Buenos Aires el estado, lejos de probar modalidades de compensación y regulación, ha venido jugando desde la experiencia de Puerto Madero, un rol activo dentro de esa lógica de privatización fragmentada. Es decir, la lógica del shopping (lógica natural para los intereses privados)se ha convertido en política pública…”

En este sentido, veremos como a diferencia de Puerto Madero, el caso del barrio del Abasto resulta revelador de la lógica particular en la que se inscribió la transformación urbana en esta ciudad.

Estos cambios se inician al final del ciclo de crecimiento cuando la crisis económica ya ha paralizado casi totalmente la industria de la construcción, y se inscriben en uno de los barrios más deteriorados de la ciudad.

La falta de sutura con los márgenes de los emprendimientos privados realizados, que también fue característica de Puerto Madero, aquí conformó un bricolaje casi post-apocalíptico: la estructura modernista del shopping y de las torres contrastando con casas derruidas, veredas rotas, basura abandonada. Muchas de las casas que se lograron “recuperar” desde hace más de cuatro años están con sus carteles de venta. Así el efecto de irradiación que se esperaba desde el sector privado no se produjo.

Una de los supuestos de este trabajo es que el barrio del Abasto es un territorio “estigmatizado” para gran parte de los sectores medios urbanos, tanto por condiciones objetivas ( deterioro de las infraestructuras y de las estructuras urbanas) como por cuestiones valorativas e ideológicas, en relación a la composición social del barrio.

En una ciudad como Buenos Aires, donde la homogeneidad sociocultural pareciera ser en el imaginario una de las características de su sociedad, el barrio del Abasto aparece como una de las zonas más contradictorias con este arquetipo por su gran heterogeneidad sociocultural. Un importante sector de la población, por sus condiciones étnicas pero sobre todo socioeconómicas, sufren o han sufrido la discriminación social por parte del resto de la sociedad, siendo responsabilizados en muchos casos por delitos reales o inventados. Es el caso por ejemplo de la comunidad peruana y boliviana, y también de migrantes del interior del país. Muchos de ellos viven en condiciones de precariedad económica y social.

Analizaremos como el discurso y la gestión del gobierno contribuyeron a esta estigmatización, resultando así una reintegración territorial precaria como resultado de una lógica de intervención vacía de una perspectiva de lo público.

Describiré a continuación a grandes rasgos la lógica predominante de las transformaciones producidas en los ´90 en nuestro país y en particular en Buenos Aires.

La subordinación de lo público en las transformaciones de la ciudad

La década de los ´90 en la Argentina se caracterizó por grandes transformaciones territoriales, las cuales se evidenciaron muy claramente en la ciudad de Buenos Aires.

Existían áreas ubicadas en lugares estratégicos por su valor rentístico y funcional que en esa década fueron objeto de grandes inversiones. Como ya adelantamos, una de las características fundamentales de ese proceso es que esa transformación se realizó en gran medida por grandes corporaciones que tenían obviamente una clara intencionalidad de lucro, faltando en contrapartida un poder público compensador de los desequilibrios resultantes. Aún más, no existió más allá del discurso ningún intento orientador, pero sí claramente decisiones (excepciones, decretos, etc.) que facilitaron la fuerte tendencia de privatización del territorio urbano. En este sentido, podemos afirmar que la supremacía de la lógica privada en las transformaciones urbanas de esa década ha sido total, existiendo una ausencia de instancias de regulación.

Con la autonomía de la ciudad existieron expectativas de los sectores críticos de la sociedad en relación a que se produciría un cambio de tendencia en la forma de intervenir en la ciudad. La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, sancionada en octubre de 1996, incluye en distintos capítulos artículos referidos a cuestiones relativas al territorio, que fueron especialmente sensibles en la gestión anterior tal como los límites territoriales sobre los que la ciudad tiene competencia, el uso de los espacios públicos y el desarrollo de políticas urbano-ambientales.[iv]

En este sentido, el Art. 29 establece[v] que un Plan Urbano Ambiental dará el encuadre normativo a estas acciones sobre el territorio, funcionando el mismo como instrumento marco de intervención (las normas más específicas, como el Código de Planeamiento Urbano, quedarían de esta manera subsumidas en este Plan).

A pesar del nuevo status que adquiere la ciudad con la autonomía, las expectativas de un cambio de lógica no encuentran su correlato en la realidad.

El Plan Urbano Ambiental no pasó en los hechos de ser un mero ejercicio diagnóstico, y en estos años transcurridos la evidencia demuestra que Corporaciones como Irsa [vi] siguieron comandando las transformaciones. En contrapartida, no se visualizan amortiguaciones claras con respecto a los efectos negativos de las mismas, tanto en lo que respecta a la morfología urbana (proyectos inadecuadamente “cosidos” a la trama de la ciudad) como de sobredemanda de infraestructura, expulsión de población, etc.

Sí aparecen con el gobierno autónomo grandes presentaciones públicas de proyectos y programas, tales como el Programa Ciudad y Río, Programa de recuperación de la calle Corrientes. Existe en paralelo gran difusión de estos “programas” en los medios periodísticos.

Como ejemplo de ésto es interesante el artículo escrito por el Arq. Roberto Converti, –en ese momento subsecretario de Planeamiento de la Ciudad de Buenos Aires (1996- 1998), acerca del Programa de Recuperación de la calle Corrientes, publicado en una revista Summa dedicada enteramente a los proyectos relacionados con este Programa.

“. es posible decir que el programa está dedicado a recuperar barrios, que por distintos motivos, durante varias décadas han quedado afuera de toda política de planeamiento urbano. Este programa está destinado a impactar positivamente sobre importantes zonas de los barrios de Agronomía, la Paternal, Villa Crespo, Almagro, el Abasto y el centro…

la primera fase del Programa ha sido una etapa estratégica de concertación entre los distintos actores que de una u otra manera están involucrados en el Programa. Hay grandes emprendimientos donde la Secretaria de Planeamiento Urbano ha funcionado como eslabón estratégico para el estudio del proyecto urbano, la elaboración de las normativas, la opinión de la comunidad, las aprobaciones legislativas y el desarrollo de las obras como ejemplares acciones integrales dentro de la ciudad, creando un marco de diálogo y concertación entre vecinos, profesionales, empresas e inversores inmobiliarios. Casos como el proyecto Warnes, el Abasto o Puerto Madero.” [vii]

Analizando la gestión concreta realizada en estos años en esta área desde el año que se “lanzó” el Programa, se hace evidente que el cosido que realizó el Gobierno de la Ciudad se realizó a nivel discursivo ya que estos tres grandes proyectos, incluso Puerto Madero, estuvieron comandados por los inversores privados y no existió una intervención del Gobierno de la Ciudad en aspectos clave como por ej. , la infraestructura de superficie y subterránea ni en cuestiones sociales como es la problemática del desplazamiento de la población (como veremos tema crucial en el proyecto Abasto).

Al respecto es interesante lo que planteó el urbanista David Kullok en un artículo del Suplemento de Arquitectura de Clarín del 27 de enero de 1997(cuando todavía estaban los emprendimientos en el Abasto en la etapa de construcción). En él se pregunta si se han evaluado desde los organismos competentes las consecuencias ambientales y sociales del proyecto opinando, por su parte, que se han descuidado en la aprobación del proyecto por parte del Gobierno de la Ciudad aspectos fundamentales:

Movilidad: si se han verificado que los nuevos flujos de población no produzcan congestión.

Infraestructura: verificación que las nuevas demandas de servicios puedan cubrirse.

Usos comerciales: Evaluación del impacto del shopping sobre los comercios de la zona.

Tipología edilicia y morfología urbana: pone en cuestión la calidad de vida en las torres.

Plusvalías urbanas: Se pregunta si el gobierno de la ciudad ha previsto recuperar parte de las plusvalías urbanas generadas por los nuevos emprendimientos a los efectos de utilizar éstas en mejoras urbanas.

Expulsión de la población: Desplazamientos de población de menores recursos (habitantes de conventillos, casas tomadas. etc.) que deben tener alguna respuesta del gobierno de la Ciudad.

Retomando el texto del Arq. Converti, otra de las cosas que se también se puede inferir del mismo es que, la forma en que presenta el Programa de recuperación de la calle Corrientes, remite claramente al modelo de intervención barcelonés, esto es, la concertación pública privada, la participación de los distintos actores.

Al respecto, es importante decir que existió en los ´90 una fuerte presencia de asesores urbanos extranjeros en cuestiones de “planeamiento urbano” así como una adaptación del discurso de los funcionarios locales en los términos del modelo ejemplar de Barcelona.

En general, y sobre todo en Buenos Aires, lo que se evidencia es que se han tomado ciertos aspectos formales vacíos del contenido que se le dio en su lugar de origen. Así existe un Plan Estratégico en la Ciudad que en todos estos años no ha tenido ninguna gravitación efectiva en la transformación de la ciudad.

En este sentido el “proyecto Abasto”, como vimos parte del “Programa de recuperación de la Calle Corrientes”, es uno de los ejemplos más claros de todo ese andamiaje discursivo que no implicó un quiebre estructural con la lógica predominante.

La diferencia con la tendencia anterior es que se realiza un megaproyecto en una zona de la ciudad muy deteriorada; lo similar es que el papel del poder público más allá del discurso de la transformación se limitó a brindar la excepción para la construcción de torres y lanzar mensajes periodísticos acerca de la renovación del barrio.

La lógica de efectuar emprendimientos urbanos, sin una perspectiva de lo público, aparece crudamente evidenciado en el Abasto ya que las inversiones realizadas se inscriben en un área de franco deterioro urbanístico, marco de situaciones sociales de gran marginalidad y pobreza.

El barrio del Abasto: del mercado al shopping

El denominado “barrio del Abasto” es en realidad un área que se encabalga sobre la margen sur de Balvanera y una franja de Almagro.

El núcleo de este “barrio” está formado, justamente, por las manzanas donde estaba situado el viejo mercado de Abasto de la ciudad: Corrientes al frente, Lavalle al fondo y Agüero y Anchorena en sus laterales.

En 1889 el Concejo Deliberante de la ciudad cedió 25.000 metros cuadrados de terreno sobre la calle Corrientes para que se estableciera un mercado destinado a la provisión de frutas y verduras a la población. Los puestos se instalaron en construcciones precarias adonde llegaban las carretas cargadas de mercaderías y casi todas las operaciones se hacían al aire libre.

En 1930 se decidió construir un nuevo edificio y el proyecto de los ingenieros Delpini, Sulsio y Besque ganó el concurso municipal. Resultó ser uno de los edificios más hermosos e innovadores de la ciudad. Con una superficie de 44.000 m2 tenía acceso directo al ferrocarril, playas de estacionamiento subterráneas, dos escaleras mecánicas, 540 puestos con teléfono y cámara frigorífica con teléfono. A su alrededor fue creándose un mundo de conventillos, fondas y comités políticos. En 1984 fue clausurado por no resultar funcional. El cierre del mercado implicó un vaciamiento de numerosas propiedades, convirtiéndose en un lugar con muchas viviendas vacantes.

En los ´80 en la ciudad de Buenos Aires se incrementa un proceso de ocupación de viviendas en distintos barrios. Esta zona tenía condiciones especiales para que se diera una fuerte ocupación ilegal así como para la proliferación de hoteles e inquilinatos. Esta es una problemática profundamente trabajada por María Carman en su investigación sobre Estrategias de reproducción de los sectores populares: el caso de los inquilinatos y las casas tomadas en el barrio del Abasto en la década del ´90. En el período 94-95 realiza una pormenorizada descripción de lo que era el barrio en ese momento. La autora define tres subzonas: una que rodea los terrenos ferroviarios, la zona comercial cuyo eje es la avenida corrientes, y el Abasto Típico. A excepción de la calle corrientes, su descripción muestra un territorio abandonado, deteriorado, con algunos depósitos y negocios mayoristas en actividad. Es interesante transcribir textualmente todo su relato pero recortaremos aquella que se refiere al “Abasto típico”, el mercado y sus bordes:

… Paradójicamente, si bien la avenida Corrientes es el único sitio del barrio del Abasto que con sus elegantes fachadas nos suscita la impresión de “estar en el centro”, existen también muchos locales, casas e incluso edificios desocupados sobre la propia avenida, lo cual produce una rara mezcla de zona densamente comercial a la vez que “densamente desocupada”.

Por último, hemos de referirnos al Abasto típico, conformado por las cuadras que rodean circularmente al extinto mercado. Algunas de sus calles (Humahuaca, Guardia Vieja) “mueren” frente a la imponente obra arquitectónica del mercado, que abarca una inmensa manzana. Hace pocos meses, el mercado fue comprado por un poderoso financista húngaro, y desde entonces han proliferado los operativos policiales que giran en torno de aquello que es percibido como “lo peligroso”: las casas tomadas. Los allanamientos con gran dosis de espectacularidad [viii] y la policía montada apostada en las veredas del ex-mercado se convirtieron, pues, en moneda corriente.

En estas pocas cuadras es posible encontrar aún en pie, en un recorrido nostálgico, los legendarios hitos tangueros del arrabal, de cuando el Mercado vivía sus años dorados: la vieja peluquería; la casa donde vivió Gardel – hoy casa particular con shows de baile los sábados -; el café O’ Rondeman – una vieja esquina clausurada y reverdecida custodiada por un borracho- y la famosa cantina Chantacuatro, ex unidad básica y actual casa tomada de tres plantas. Justo enfrente de esta “famosa” casa tomada, está el elegante restaurante Viejo Abasto que “… parece de otra galaxia, un implante en el páramo”[ix]. Y detrás de ambos, la cortada Carlos Gardel, que mira hacia las naves vacías del mercado. Permanentemente custodiada, a lo largo de la cortada hay varios baldíos tomados con las paredes chamuscadas por el fuego y un hotel-pensión recién construido”.

En el momento de escribir ese documento, donde todavía el barrio estaba sumido en la etapa de olvido por el resto de la ciudad, el edificio del mercado había ya sido vendido a Soros, cuyo representante local era la empresa IRSA, ya mencionada. Esta empresa compra terrenos aledaños con el objeto de construir viviendas en edificios torre y un supermercado. Para la construcción de las torres existían limites normativos establecidos por el Código de Planeamiento entonces vigente. Es ya con el Gobierno autónomo que se obtiene la excepción a esta norma a fines del año 1996.

La empresa Irsa, junto con el socio Palazzo Caputto, una importante inmobiliaria de la zona, adquieren gran cantidad de propiedades del barrio. Una de las cuestiones más importantes que estas empresas debieron resolver es la situación de las propiedades que deberían ser desalojadas para la construcción de las torres y del centro comercial. Aquí es donde la ausencia del poder público se hizo muy evidente. La situación de las numerosas familias en condición legal o ilegal de ocupación que debían ser desalojadas para los emprendimientos, no fue nunca, ni en la definición de las políticas ni en el discurso una problemática asumida por el gobierno de la ciudad. Es interesante como aquí se produjo un total desplazamiento de esta función a las manos privadas. Esto fue relevado por María Carman en su investigación, denominando a este proceso “desalojo light”:

“Ya hemos explicado oportunamente que las inmobiliarias de la zona tenían en venta desde hace muchos años la mayoría de las casas que estaban habitadas por ocupantes ilegales. Estas casas, que pertenecían a diversos dueños particulares, fueron compradas hace dos o tres años por un mismo comprador: la empresa IRSA, que se adueñó de cinco esquinas estratégicas, amén de otras dos manzanas completas y del mercado. Las casas fueron desalojadas sin violencia – coinciden los vecinos del barrio y testigos -, y todos (ocupantes, vecinos de clase media, comerciantes, inmobiliarias) sostienen que hubo un arreglo de dinero por parte de la empresa con los ocupantes… .

…Vale decir que el margen de negociación de los ocupantes también se ve objetivamente restringido por el absoluto deslinde de responsabilidades por parte del Estado en buena parte de los asuntos que competen a la reproducción social de estos sectores precarios que también habitan la ciudad y que son negados como tales. Ante estas reglas de juego crecientemente restrictivas, pues, los ocupantes se ven compelidos a aceptar el trato.”

Tampoco existió una organización social efectiva que permitiera neutralizar los impactos negativos de esta transformación. De esto también da cuenta la investigación mencionada donde aparecen las fracturas que existen entre las distintas asociaciones (desde culturales con diversas connotaciones ideológicas hasta claramente políticas). Uno de los aspectos que se destaca en esta investigación es el prejuicio que la población del barrio tiene en relación a los ocupantes ilegales:

“El discurso que se construye desde el gobierno [x] y ciertos medios de comunicación acentúa la cuestión de la ilegalidad de los ocupantes desde diversos frentes, visión que pega fuerte en el sentido común de la gente, y se refuerza con cada nuevo allanamiento..[xi]

Finalmente en noviembre de 1998 se inaugura el shopping. En el acto de inauguración estuvieron presentes el entonces Presidente de la Nación, Carlos Menem y el jefe del Gobierno de Buenos Aires, Fernando de la Rúa.

Este acontecimiento tuvo una gran repercusión en los medios masivos de comunicación. Una de las cuestiones más tratadas era la transformación que implicaba para el barrio este acontecimiento con el consiguiente incremento del valor del suelo. Así encontramos:

“…resulta evidente que el shopping constituye la primera pieza de un cambio que acabará por transformar significativamente a un sector del barrio de Balvanera que había quedado detenido en el tiempo. Quien pase hoy por la zona advertirá, por las obras de ejecución, los edificios en venta y la paulatina modificación del perfil de sus habitantes, los contrastes que tal cambio producen…

Además de esta gran obra del mercado Abasto, las propiedades de la zona en cuestión triplicaron sus valores, trepando el metro cuadrado de algunas esquinas a los 3000 pesos.[xii]

A una cuadra del shopping la firma Irsa construye tres edificios en torre para viviendas:”[xiii]

Meses después de la inauguración y desde una perspectiva diferente el periodista Vicente Muleiro escribía:

“ A la vera del Shopping del Abasto, donde aún las piquetas derrumban el pasado barrial, se construye la peatonal Carlos Gardel. En los bosquejos de las fachadas de los futuros restaurantes se adivina el intento: se trata de estetizar la arquitectura popular para hacer de aquellas casas con ventanas a la calle y altos portales, erigidas por la marea inmigratoria, un modelo de identidad a consumir con la mirada y la tarjeta de crédito y no ya un patrón de convivencia”[xiv]

Justamente sólo un intento. El efecto de arrastre esperado no se concreta quedando los bordes en una situación de deterioro edilicio. En muchos casos los edificios, ahora en venta, están vacíos. Otros siguen funcionando como hoteles con condiciones de suma precariedad.(foto 2)Carteles inmobiliarios inundan las propiedades circundantes. Se empiezan algunas(pocas) obras de remodelación.

A casi cuatro años de inaugurado el shopping muchos de los carteles de venta siguen en el mismo lugar. Las veredas sucias y la basura que se amontona siguen siendo una de las características de la zona; el negocio inmobiliario quedó como un sueño más a pesar de que la mole del Holiday INN corona la cuadra que enfrenta en diagonal al Centro comercial, ( foto 3 )y que la cortada Carlos Gardel se presente hoy como un mal decorado que no basta para disimular las condiciones precarias en las que viven los habitantes del hotel y de las casas tomadas que sobrevivieron a la “transformación”. ( foto 4)

La recuperación de la visibilidad de un barrio

¿Cuál ha sido entonces el verdadero cambio de este barrio?

En una entrevista realizada a Fernando Noy, un poeta que vive en el Abasto, expresó:

“ Mirá en que se ha convertido el Abasto. Es una especie de nave espacial de un lugar sin patria, sin límites, o sea una zona ajena y antípoda a lo que fue antes, el lugar de todas las razas. Lo terrible fue la migración enorme que hubo por causa de estas transmutaciones. No quedó casi nadie. Más de 100 familias fueron evacuadas, no sé que habrán hecho con ellas. He visto calles llenas de muebles y colchones amontonados …pero bueno, estamos en Abasto “super star”.

Yo siempre decía: como es posible que el corazón de Buenos Aires no sea descubierto…Ahora pienso que el corazón estaba olvidado y confundido con un lugar fatal y feroz que nunca fue…”[xv]

Es interesante ésto ya que desde un lugar totalmente diferente al discurso oficial, el gran cambio se circunscribe al shopping. La pérdida de un barrio heterogéneo “ el lugar de todas las razas” en realidad no se produce aún con el desplazamiento de numerosas familias, pero sí Buenos Aires recupera para toda la ciudad un importante territorio central, su “corazón” como él lo llama.

Es así que más allá de las distintas miradas acerca de esta “profunda transformación”, lo que efectivamente se modificó en ese barrio es su condición de “territorio invisible”, olvidado por el resto de la ciudad.

El barrio del Abasto después del cierre del mercado quedó, a pesar de su centralidad, afuera de los recorridos importantes de la ciudad. El tema de la invisibilidad fue trabajado por María Carman circunscribiéndolo especialmente a los ocupantes, y a una estrategia de mimetización que desarrollaron para poder permanecer en las viviendas ocupadas. Sin embargo, su trabajo muestra como esta invisibilidad incluía al barrio en su sentido genérico, ( sobre todo en las zonas más cercanas al viejo mercado) ya que no era recorrido por “extraños”. Así, en sus reflexiones sobre el “territorio” escribe:

“A la vuelta me fui caminando por el pasaje Carlos Gardel; como siempre, había un montón de gente en la puerta de los baldíos tomados, con sillas afuera…. La calle – que como es una cortada se puede caminar perfectamente- es el único espacio público, y hasta por ahí nomás. Ante esta situación tan tensa – los hombres no me sacaron los ojos de encima, me sentía “invadiendo” su lugar- terminé caminando por la calle. Aquí el extranjero “se delata” en su aparecer inapropiado, ya que no respeta las marcas de reconocimiento del grupo y se torna sospechoso.” Carman, M. 94-95

Cuando se construye el centro comercial en el edificio del viejo mercado el barrio se abre nuevamente al resto. Calles que estaban totalmente abandonadas empiezan a tener una gran circulación de autos y peatones; la iluminación de las calles y la seguridad oficial y privada se incrementan, sobre todo en las cuadras aledañas al centro comercial.

Es así que más allá que el “proyecto” del gobierno de la ciudad de transformar el barrio, “recuperarlo”, con la consiguiente subida de los precios inmobiliarios no quedará más que en el terreno discursivo (y especulativo), a partir de la inauguración del shopping se produce grandes cambios en la dinámica barrial integrándose nuevamente este territorio al mapa de la ciudad.

El shopping tuvo un efecto de atracción inmediato que produjo los primeros meses después de la inauguración congestiones en la circulación de las calles aledañas.

Una fuerte apuesta por una movida cultural variada (desde los festivales de cine independiente organizados por la Secretaría de Cultura de la Ciudad, a shows de dudosa calidad para niños) permitió sostener el ritmo de afluencia al centro comercial, ya que con la crisis fue el primero que claramente evidenció disminuida su actividad comercial.

Por otra parte, se instalan aquí restaurantes y otros espacios para la comunidad judía religiosa, constituyéndose así en el único lugar de la ciudad con esas características, teniendo esto un efecto muy importante también en la apertura de una zona de este barrio, tradicionalmente judía, a los recorridos y espacios del resto de la ciudad. Este es uno de los ámbitos del barrio menos destacados en toda la información sobre el Abasto, y paradójicamente es el grupo cultural con mayor permanencia y antigüedad en la zona. De alguna manera, la zona donde se encuentran la mayoría de los templos y la mayor cantidad de población judía religiosa de la ciudad, se ha empezado a mostrar al resto de la ciudad ya que es muy contigua al centro comercial y forma parte de los recorridos que realizan los visitantes que vienen desde la avenida Pueyrredón (foto 5).

Más allá del shopping aparecieron negocios aledaños muchos de los cuales en este último año debieron cerrar por la crisis.

Paradójicamente con la pretensión de cambiar el “perfil” de la población (siendo en este sentido la comunidad peruana y boliviana una de la más afectada por el prejuicio de los sectores medios porteños), se abrieron más restaurantes de esas comunidades en las calles cercanas al centro comercial, algunos con mucha afluencia de público (especialmente de las colectividades respectivas).(foto 6)

En una de las esquinas que lo enfrentan por la calle Agüero se arma diariamente una pequeña feria de puestos de verduras y especies (foto 7). En general todas esas cuadras tienen puestos callejeros de productos típicos con presencia mayoritaria de mujeres bolivianas.

Por otra parte, el negocio inmobiliario ha fracasado. La mayoría de las propiedades en venta siguen en esa condición, a excepción de las torres con su sistema de seguridad y sus rejas (y que aún no han sido totalmente ocupadas) no ha habido ventas significativas.( foto ) Las propiedades después del boom de la inauguración comenzaron a bajar sus valores, llegando a valer el m2 la mitad de lo que vale en otros barrios, como por ej. Barrio norte, sin poder revertir la falta de demanda de viviendas en la zona.

Sin duda, una de las razones de este fracaso es la crisis económica general. Pero esto no explica la diferencia sustancial con otros barrios de la ciudad antes de la “gran crisis” de fines del 2001.

Creo, como ya adelanté, que una de las razones fundamentales de este fracaso está vinculada con la valoración negativa que tiene el barrio, con respecto a las características de su población ( es común escuchar de taxistas y habitantes de otras zonas de la ciudad que el Abasto es una zona peligrosa. Los peruanos han sido los más discriminados por el discurso oficial y privado.) y también por las condiciones de calidad ambiental.

Lo cierto es que objetivamente la infraestructura del barrio no ha cambiado profundamente, más allá de ciertos arreglos cosméticos como los que se han realizado en la cortada Carlos Gardel (bancos, paredes pintadas con murales), el arreglo de la estación de subterráneos (obra de la empresa concesionaria e Irsa) y algún mejoramiento en la iluminación. La ausencia del poder público es casi total en estos cambios.

Conclusiones

Mucho se ha hablado con respecto a la analogía de los cambios producidos en la ciudad de Buenos Aires en relación a otras ciudades europeas.

Una mirada más detallada permite entender que en todo ese proceso de transformación de los años ´90, la presencia del poder público se caracterizó por tener un rol muy diferente al que podemos encontrar en aquellas que han sido tomadas como modelo por los mismos “gestores del cambio”.

Una de las cuestiones que hemos visto es la falta de la presencia del poder público en cuestiones tan fundamentales como una política social clara para los habitantes de la ciudad, y en todo lo referido a las condiciones de infraestructura. En ambos terrenos el caso del Abasto resulta revelador.

Al analizar los cambios producidos en un barrio con esas características, donde una importante cantidad de la población está afuera de los circuitos formales y viviendo en condiciones muy precarias, las reflexiones de Loic Wacquant (2001) pueden iluminar este proceso. Si bien no deja de comprender que junto con la transformación de las ciudades el fenómeno de la globalización trajo aparejado mayor fragmentación social a nivel mundial, distingue distintos matices en esta tendencia, consecuencia del papel diferencial de Estado en distintas realidades. Así, no es el mismo desarrollo en las ciudades norteamericanas, donde el predominio del mercado es notorio, a las ciudades europeas, donde el estado de bienestar sigue presente, aún debilitado.

Con respecto a Buenos Aires, como vimos la ausencia del poder público es muy evidente. Sin embargo, tampoco podemos asimilar el proceso a las ciudades norteamericanas, ya que la vitalidad económica es muy diferente.

Si pensáramos por ej. al Abasto como una zona análoga al Soho en Nueva York, y quisiéramos tomarlo como un ejemplo de “gentrificación”[xvi] semejante nos encontraríamos que tampoco encaja con ese modelo.

Posiblemente cuando se imaginaron los cambios para el Abasto, los inversores pensaron en un proceso con esas características, pero las obras, pocas, no tuvieron el efecto de arrastre esperado y sólo en el caso de las Torres se podría hablar de un proceso muy recortado de “gentrificación”.

Más allá de la información acerca de la “compensación” económica realizada por la empresa Irsa, no se sabe que ha sucedido con las familias desplazadas, y tampoco existe una política clara para la situación de irregularidad de numerosas familias que siguen viviendo en el barrio.

Por otra parte, con respecto a las condiciones ambientales, tanto en superficie como en relación a la infraestructura, como vimos no ha habido más que intervenciones puntuales. En este sentido, el Abasto ejemplifica plenamente lo expresado por Gorelik acerca de las reformas urbanas realizadas en Buenos Aires en los ´90 (2001): “La cuestión de la infraestructura permite enunciar un segundo principio que vemos funcionando en todas las otras dimensiones de la vida urbana: el principio de la modernización de superficie. ..…Creo que esa cualidad de la modernidad americana permite hoy entender buena parte de los problemas de infraestructura de Buenos Aires, aunque en algunos momentos de su historia pareció elegir otros caminos…Las ciudades europeas, en cambio, se han venido modernizando en profundidad …supone una alta inversión de muy lenta recuperación: por ello es una tarea emprendida por el estado, una institución que podría definirse, entre muchas otras maneras, como la única que posibilita una estimación social de la necesidad de las inversiones y de su necesidad de recuperación. La existencia solitaria de la modernización de superficie es una muestra más, hoy, en Buenos Aires, de la retirada del estado- y a diferencia de otras ciudades americanas, que se haya retirado significa que alguna vez estuvo”[xvii]

Más allá que objetivamente esta manera de producir la ciudad ha generado en el Abasto mayor fragmentación social y también territorial (es muy gráfico el ejemplo de las torres rodeadas de rejas contrastando con los baldíos, casas tapiadas y hoteles de la vereda opuesta de Lavalle) lo interesante para seguir indagando en este territorio es cómo la apertura del barrio al resto de la ciudad ha transformado la vida cotidiana de los habitantes. Si se ha agravado o se han diluido las relaciones conflictivas con los ocupantes que permanecen. De que manera la población se ha apropiado de los cambios producidos; cual es el uso que se realiza del shopping, tanto de su espacio interior como exterior, etc., etc.

Por lo pronto, quizás la gran ventaja no buscada es que en esa “modernización frustrada” no se logró el objetivo de convertir al barrio en un “paisaje de sueño”, como los define Sharon Zukin.

Bibliografía

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OTROS

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Documentos del Plan Urbano Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires

Publicaciones en Diario Clarín, página 12 y La Nación

Revista Summa de Arquitectura. Nro 35 Año 2000

Notas

[i]Lic. en Servicio Social (UNBA) – Lic. en Ciencias Antropologicas Orientación sociocultural (Fac. de Filosofía y Letras UNBA) – Postgrado en Administración Pública- Maestría en Políticas Territoriales y Ambientales (El trabajo presentado es el resultado de una etapa preliminar de tesis)

[ii] El “instrumental” utilizado en su modernización fue reinterpretado y “exportado” a numerosas ciudades, sobre todo latinoamericanas. En Argentina el “planeamiento estratégico” ( casi un hijo pródigo de la transformación de Barcelona, aunque en un sentido genérico sea una metodología de larga data) fue utilizada con diferentes niveles de profundidad en distintas ciudades

[iii] Si bien se recuperaron los edificios abandonados, su funcionalidad unívocamente comercial no generó cambios en las zonas aledañas, quedando como un núcleo aislado, física y funcionalmente, ya que en primera instancia ni siquiera se realizó una articulación adecuada con la periferia

[iv] Así en el capítulo segundo, “ LÍMITES Y RECURSOS”, art. 8 se establece:

“la ciudad de Buenos Aires es corribereña del Río de la Plata y del Riachuelo, los cuales constituyen en el área de su jurisdicción bienes de su dominio público… Los espacios que forman parte del contorno ribereño de la Ciudad son públicos y de libre acceso y circulación”.

En el Capítulo Cuarto “ AMBIENTE”, el art. 27 establece:

“La Ciudad desarrolla en forma indelegable una política de planeamiento y gestión del ambiente urbano integrada a las políticas de desarrollo económico social y cultural, que contemple su inserción en el área metropolitana. Instrumenta un proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente que promueve:

La preservación y restauración de los procesos ecológicos esenciales y de los recursos naturales que son de su dominio

La preservación y restauración de los procesos ecológicos esenciales y de los recursos naturales que son de su dominio

La preservación y restauración del patrimonio natural y urbanístico, arquitectónico y de la calidad visual y sonora.

La protección e incremento de los espacios públicos de acceso libre y gratuito, en particular la recuperación de las áreas costeras, y garantiza su uso común,

La preservación e incremento de los espacios verdes, las áreas forestadas y parquizadas,…

La protección y saneamiento control de la contaminación y mantenimiento de las áreas costeras del Río de la Plata y de la cuenca Matanza-Riachuelo…

La regulación de los usos del suelo, la localización de las actividades y las condiciones de habitabilidad y seguridad de todo el espacio urbano, público y privado

La provisión de los equipamientos comunitarios y de la infraestructura de servicios según criterios de equidad social…”

[v] “La Ciudad define un Plan Urbano y Ambiental elaborado con participación transdisciplinaria de las entidades académicas, profesionales y comunitarias aprobado con la mayoría prevista en el artículo 81, que constituye la ley marco a la que se ajusta el resto de la normativa urbanística y las obras públicas”.

[vi] Irsa, empresa constructora, es el socio de Soros en la Argentina. Esta empresa adquirió en los 90: Alto Palermo, Paseo Alcorta, Galerías Pacífico, la mayoría del paquete accionario del Banco hipotecario; edificios en Puerto Madero, parte de la ciudad deportiva de la Boca, construyó torres en distintas partes de la ciudad, y es precisamente el constructor del shopping del Abasto y de las torres del Abasto. ( la lista no es exhaustiva)

[vii] El destacado es mío

[viii] En una ocasión, por ejemplo, la División Drogas Peligrosas allanó dos casas tomadas de la cortada Carlos Gardel con el apoyo de perros adiestrados para detectar estupefacientes y un helicóptero que sobrevoló la zona. (Cf. artículo: “Allanamiento en Almagro”, publicado en el diario Página 12, 19/2/94, pág. 15).

[ix] “Abasto. El Bronx porteño”, nota publicada en el diario Clarín, 20/11/94, 2a. sección, págs. 1-5.

[x] Es importante aclarar en este punto la diferencia entre el gobierno nacional. Las medidas discriminatorias con respecto a habitantes del barrio fueron especialmente tomadas por el gobierno nacional. El gobierno local también estuvo “ausente” en esta problemática. Esto fue muy clara en el verano del año 1999, donde hubo una fuerte campaña de persecución de la población peruana, de fuerte presencia en este barrio, más allá de su carácter de “ocupante ilegal”. Las medidas provinieron en muchos casos por directivas expresas del entonces presidente.

[xi] Carman, María. 94-95

[xii] El remarcado es mío

[xiii] arqcenter.com.ar. La OBRA DEL MES

[xiv] “Los fragmentos de Buenos Aires”. Vicente Muleiro. Suplemento Zona. Clarín. 30.4. 2000.

[xv] barriosdelaciudad.com/ entrevistas/nota. “Aquellos sacerdotes de la pasión: Fernando Noy”.

[xvi] Este proceso implica el mejoramiento de barrios, produciéndose el desplazamiento de los sectores populares y su reemplazo por población de buen nivel adquisitivo

[xvii] Gorelik, Adrián. “Buenos Aires: para una agenda política de reformas urbanas”. Punto de Vista. Agosto 2001

Gisela Heuse

La “recuperación” del barrio del abasto. Más allá del shopping y del negocio inmobiliario

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